cámara oculta alt

This post is also available in: enEnglish

El Tribunal Supremo revocó recientemente una sentencia de la Audiencia Provincial de Baleares que condenaba a la cadena de televisión Antena 3 al pago de 92.000 Euros en concepto de daños morales por difundir un reportaje con cámara oculta.

En el caso enjuiciado, un programa de investigación de la conocida cadena de televisión informaba sobre la presunta mala praxis de un “coach” que se atribuía unos poderes curativos, a modo de don especial, que podía generar falsas esperanzas en personas enfermas.

Como es habitual en este tipo de conflictos, la resolución de esta litis pasaba por realizar una ponderación entre, por un lado, el derecho emitir a la información veraz, defendido por Antena 3, y por el otro, el derecho a la intimidad, a la propia imagen y al honor, invocado por el referido coach, en relación con la grabación no consentida de su imagen y con el uso de algunas expresiones de los reporteros del programa tales como “falso gurú de la felicidad”.

A este respecto, en contra de lo fallado por el tribunal de instancia, que estimó legítimo el derecho a la libertad de información del medio, la Audiencia Provincial de Baleares falló en favor de los intereses del demandante sosteniendo que (i) las afirmaciones vertidas por los reporteros del programa lesionaban el derecho al honor del demandante por cuanto se utilizaban expresiones que, según la Audiencia, sobrepasaban los umbrales de la crítica; (ii) el reportaje se hubiese podido realizar sin necesidad de incluir la imagen del coach como parte fundamental de la noticia; y (iii) se vulneraba igualmente su intimidad al tomarse, captar y difundir sin consentimiento imágenes mediante cámara oculta.

El Tribunal Supremo revoca la resolución anterior en cada uno de sus pronunciamientos y vuelve a dar la razón al medio, considerando que, sin perjuicio de la existencia de algunas menciones menores que podrían considerarse lesivas del derecho al honor del coach, la información transmitida era veraz y de interés público dado que los reportajes en cuestión “tenían por finalidad esencial denunciar una actividad de licitud dudosa que podía entrañar riesgos […]”.

Con base en lo anterior, la Sala estima que no cabe entender que exista una lesión a los derechos de imagen, intimidad ni honor del demandante, máxime teniendo en cuenta que también había quedado acreditado que el propio coach grababa las sesiones que tenía con sus pacientes.

Autores: Jean-Yves Teindas y Blanca Puig

This post is also available in: enEnglish

Autores:

Asociado

26 artículos



jean-yves.teindas@cuatrecasas.com

Asociada

6 artículos



blanca.puig@cuatrecasas.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *