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El Sr. Syed regentaba un comercio de prendas y accesorios con temática de música rock en Estocolmo, algunos de los cuales estaban decorados con signos distintivos protegidos por marcas y derechos de autor. Syed fue condenado por infracción de derechos de autor bajo la Ley (1960:729) de propiedad intelectual sobre las obras literarias y artísticas, que transpone al derecho sueco la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información, por una infracción del derecho exclusivo de los autores a la distribución al público.

Durante el procedimiento contra el Sr. Syed, además, quedó acreditado que guardaba en un almacén a las afueras de Estocolmo mercancías idénticas a las que vendía en su tienda, de las que regularmente se abastecía. Los tribunales suecos de primera instancia y apelación determinaron que, a pesar de que las mercancías se encontraran almacenadas para su futura venta, no podía considerarse que hubieran sido puestas a disposición del público. Por ello, limitaron la pena impuesta a la infracción cometida mediante la venta de prendas en el establecimiento abierto al público del Sr. Syed.

El Högsta domstolen (Tribunal Supremo de Suecia), sin embargo, remitió al TJUE una cuestión prejudicial con el objetivo de dilucidar si el almacenamiento de prendas infractoras en un almacén, presumiblemente para su venta al público, podría constituir una infracción del artículo 4.1 de la Directiva 2001/29, donde queda establecido el derecho a la distribución al público. También inquirió sobre si tiene relevancia para determinar dicho extremo la distancia a la que se encuentre el almacén del potencial establecimiento de venta al público.

La Sala Cuarta del Tribunal de Justicia de la Unión Europea resolvió el 19 de diciembre de 2018 sobre esta cuestión. Observó a este respecto que “el almacenamiento de mercancías que portan motivos protegidos por un derecho de autor puede considerarse un acto de ese tipo si se demuestra que esas mercancías están destinadas efectivamente a ser vendidas al público sin la autorización del titular” (para. 30). Ello es así, puesto que un acto previo conducente a la realización de una venta puede constituir una infracción del Art. 4.1 de la Directiva. No obstante, el destino efectivo a la venta debe, según el TJUE, quedar probado para que se aprecie la infracción. En este sentido, apuntó, el hecho de tener mercancías idénticas en un almacén puede constituir un indicio, pero no resulta determinante, ya que los productos podrían destinarse a otras finalidades o a su venta en Estados Miembros donde los signos distintivos no están protegidos por derechos de autor.

Siguiendo el mismo hilo argumentativo, determinó que uno de los elementos que pueden tenerse en cuenta para dilucidar si el objetivo final del almacenaje de mercancías es la distancia entre el establecimiento comercial y el almacén. No obstante, de nuevo, matizó que la distancia no puede ser un elemento decisivo, sino que deben tenerse en cuenta todo el conjunto de circunstancias relevantes al caso tales como la regularidad con la que la tienda se abastece de las prendas del almacén, datos contables, el volumen de ventas, etcétera.

Por todo ello, el TJUE concluyó que el Tribunal remitente podrá apreciar infracción del derecho exclusivo a la distribución, siempre y cuando las mercancías almacenadas estén efectivamente destinadas a la venta, extremo que deberá probarse en sede nacional.

Autora: María Pascual

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