La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) acaba de dictar sentencia en el asunto 64569/09 (disponible en inglés), que enfrentaba a Delfi AS (Delfi), uno de los principales portales de noticias de Estonia, contra el Estado Estonio a propósito de la responsabilidad que se podía exigir a los portales de contenidos en relación con las opiniones vertidas por los usuarios de los mismos.

El litigio, que ya fue analizado en primera instancia por el TEDH en su sentencia de 10 de octubre de 2013 (también disponible en inglés), se centra en esencia en el estudio de los límites que se pueden imponer a la libertad de expresión. A tal efecto, el TEDH confirma la sentencia inicial en primera instancia, haciendo hincapié en que, para identificar si dicha restricción es o no legítima, se deberá llevar a cabo un análisis basado en tres pasos: (i) existencia o no de una restricción legal; (ii) concurrencia o no de un objetivo legítimo; y (iii) pertinencia o no en una sociedad democrática.

El primero de los pasos se traduce en la necesidad de que la legislación que limite la libertad de expresión sea previsible para cualquier persona, de forma que ésta pueda saber de forma razonable cuáles son las consecuencias del incumplimiento de una determinada ley. En este sentido, el TEDH señala que Delfi, como editor profesional y principal portal de noticias de Estonia, debería haber sabido que la normativa estonia de aplicación imponía a los editores la responsabilidad por los contenidos publicados.

En segundo lugar, la restricción debe perseguir un objetivo legítimo. El TEDH consideró que este requisito concurría en el supuesto enjuiciado, en la medida que, en atención al contenido difamatorio de los comentarios publicados en el portal, se perseguía proteger los derechos e intereses legítimos de terceros.

Finalmente, debe analizarse si es una restricción o no pertinente en una sociedad democrática, es decir, si se produce una limitación de información o ideas sobre asuntos de interés público o no. Al respecto, considera que en atención a los contenidos difamatorios y atentatorios contra el honor de terceros, difícilmente se puede considerar beneficiosos para una sociedad democrática.
En base a las anteriores consideraciones el TEDH rechaza la petición de Delfi, al entendiendo que no se ha producido violación alguna del derecho a la libertad de expresión.

Autor: Daniel Urbán

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