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El pasado día 6 de septiembre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) confirmó la procedencia del registro de Neuschwanstein como marca europea por el Estado libre de Baviera, desestimando el recurso interpuesto por Bundesverband Souvenir, una asociación de productores de obsequios y souvenires.

Bundesverband Souvenir recurrió la sentencia de primera instancia, que dictaminaba el correcto registro de la marca “Neuschwanstein”, apoyándose principalmente en que carecía de carácter distintivo y, a la vez, afirmando que tenía carácter descriptivo por ser susceptible de designar la procedencia geográfica de los productos o servicios para los que solicita el registro, infringiendo de esta forma el artículo 7, apartado 1, letras b) y c) respectivamente del Reglamento UE 207/2009 (ahora Reglamento UE 2017/1001), incurriendo por tanto en causa de nulidad absoluta de acuerdo con el artículo 52 del mismo reglamento.

En primer lugar, de acuerdo con la jurisprudencia, la prohibición de registro de signos o indicaciones de carácter descriptivo persigue un interés general consistente en que esos signos puedan ser utilizados por todos, sin que queden reservados a una sola empresa por el mero  hecho de haber sido registrados como marca, ya que son susceptibles de indicar características del producto como la calidad y, además, de influir en las preferencias de los consumidores al asociar los productos a sentimientos positivos. Para que se produzca esa asociación, es necesario que exista un vínculo entre el nombre geográfico y los productos de que se trate.

Pues bien, el TJUE considera que los productos designados para la marca controvertida son de consumo corriente, así como los servicios de que se trata son prestaciones de la vida cotidiana que permiten la gestión y la explotación económica del castillo, de los que no se desprenden características particulares o calidades que se puedan vincular al castillo de Neuschwanstein de forma que el público piense que proceden o se fabrican en él. Remarca el Tribunal que el hecho de que se comercialicen como artículos de recuerdo no es suficiente para apreciar el carácter descriptivo de “Neuschwanstein”, ya que la función de recuerdo no es una característica objetiva, sino que la otorga el comprador a su libre elección.

Además, el TJUE establece que el hecho de que los productos y servicios se vendan en un determinado lugar no puede considerarse una indicación descriptiva de su procedencia geográfica a no ser que designe peculiaridades o calidades ligadas al origen geográfico. Confirma el TJUE que el castillo de Neuschwanstein no es conocido por los artículos de recuerdo que comercializa o por los servicios que oferta, sino por su singularidad arquitectónica. Así, unido a que esos productos se pueden vender fuera del castillo y sus alrededores, descarta el TJUE que la denominación “Neuschwanstein” se vincule a la descripción de una cualidad o característica esencial de los productos o servicios a los que se aplica la marca controvertida.

En segundo lugar, en cuanto a la falta de carácter distintivo, el TJUE confirma la opinión de primera instancia de que el nombre “Neuschwanstein” significa “nueva roca del cisne”, nombre metafórico y de fantasía sin relación descriptiva, que sirve para distinguir los productos o servicios que se comercialicen bajo dicho nombre de otros que se venden o prestan en otras zonas comerciales o turísticas, permitiendo que además de establecer un vínculo con una visita al castillo se distinga el origen empresarial de los productos y servicios atribuyéndoselo al Estado libre de Baviera.

Concluye, por tanto, el TJUE que no hay fundamentos jurídicos que sostengan la improcedencia del registro de “Neuschwanstein” como marca, puesto que la misma sí goza de carácter distintivo permitiendo diferenciar los productos o servicios designados en el mercado atribuyéndole cierto origen empresarial, y, además, carece de carácter descriptivo del origen geográfico de tales productos y servicios, no incurriendo de este modo en causa de nulidad absoluta por infringir el artículo 7 del Reglamento 207/2009.

Autora: Alicia Costas

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