multiplicidad de formas alt

El año pasado informábamos en este Blog sobre la opinión del Abogado General  (AG) en el asunto 395/16, una cuestión prejudicial plantada por el Oberlandesgericht Düsseldorf sobre la exclusión de protección del diseño de aquellas características de un producto dictadas exclusivamente por su función técnica (art. 8 del Reglamento 6/2002 sobre dibujos y modelos comunitarios, o “RDC”). En este sentido en lo que respecta a la multiplicidad de formas, el Tribunal de Justicia de la UE emitió el 8 de marzo de 2018 la sentencia correspondiente (asunto C-395/16, DOCERAM c. CeramTec). 

Enfrentadas en este tema la teoría de la multiplicidad de formas (si una misma función técnica puede llevarse a cabo en formas distintas de aquella cuyo diseño se reivindica, esta última no puede considerarse dictada únicamente por esa función técnica) y la de causalidad (lo determinante es si las características del diseño fueron escogidas por consideraciones distintas de las puramente funcionales), el AG optaba por esta última.

La sentencia del TG en este asunto (consultable en este enlace) acoge este misma postura. Dice el Tribunal que el art. 8.1 RDC debe interpretarse en el sentido de que “excluye de la protección conferida por dicho Reglamento aquellos casos en los que la necesidad de cumplir una función técnica del producto en cuestión es el único factor que ha determinado la elección por parte del creador de una característica de apariencia de dicho producto, mientras que consideraciones de otra índole, en particular, las relacionadas con el aspecto visual del producto, no han desempeñado papel alguno en la elección de tal característica”. Y añade más adelante, que la existencia o no de diseños alternativos que permitan llevar a cabo una determinada función es, a los efectos de apreciar la aplicación o no de la exclusión, irrelevante.

A los efectos de apreciar si el carácter funcional es el elemento que determina el diseño, la sentencia excluye que pueda acudirse (como venía haciendo la EUIPO) a la figura de referencia de un observador objetivo, y se remite a una valoración por el tribunal nacional de todas las circunstancias objetivas pertinentes en cada caso incluyendo por ejemplo “aquellas que muestren los motivos que presidieron la elección de las características de la apariencia del producto en cuestión, los datos relativos a su utilización o incluso la existencia de dibujos o modelos alternativos que permitan realizar la misma función técnica, siempre que estas circunstancias, estos datos o esa existencia se sustenten en pruebas fiables”.

Esta sentencia obliga a revisar la práctica de nuestros tribunales que, como los de muchos otros países, han acogido la teoría de la multiplicidad de formas en diversas resoluciones: por ejemplo, en la sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Alicante de 5 de abril de 2012 (caso CEGASA) o en el Auto de medidas cautelares No 267/07 de 20 Noviembre 2007 (caso Silverlit).

 

 

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