El pasado 1 de septiembre la Corte Suprema de Nueva York dictó sentencia en el asunto Lindsay Lohan v Take-Two Interactive Software, Inc., que analizaba si la utilización de un personaje en el videojuego “Grand Theft Auto V” que presentaba similitudes con Lindsay Lohan infringía los derechos de la actriz.

Lindsay Lohan alegaba que el personaje “Lacey Jonas” infringía sus derechos de imagen (el denominado “privacy right“) de acuerdo con la Ley de Derechos Civiles de Nueva York, que exige el consentimiento escrito para usar con fines publicitarios o comerciales el nombre, retrato o foto de una persona.

Según la actriz, el personaje tenía un aspecto similar al suyo y evocaba su imagen y personalidad (incluyendo su bikini, corte y color de pelo, joyería, móvil y posado del signo de la paz), y además utilizaba otras características suyas (rasgos faciales, apariencia física, voz, ropa, gafas de sol y sombrero).

La sentencia concluye que los demandados nunca usaron el nombre de Lindsay Lohan, ni recurrieron a ella como actriz para el videojuego, ni tampoco usaron fotografías suyas. Además, el tribunal añade que aunque se aceptase que el personaje del videojuego fuera lo suficientemente próximo a la actriz como para considerar que la representan, su uso no encajaría con la definición legal de uso publicitario o comercial, que es el que protege la Ley de Derechos Civiles de Nueva York. Al contrario, se reconoce que el videojuego tiene una historia, personajes diálogo, y entorno originales, lo que, unido a la posibilidad del jugador de elegir cómo actuar en el juego, lo convierten en una obra de ficción y sátira.

También se rechaza que el personaje en cuestión se hubiera usado en los materiales de publicidad, sino que fue algo incidental o accesorio, pero no “comercial”.

Este razonamiento jurídico no dista del que hubiera podido emitir un tribunal español, pues la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, considera intromisiones ilegítimas “la utilización del nombre, de la voz o de la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga”, pero matiza que el “derecho a la propia imagen” no impedirá “la utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social”.

Autoras: Marta Serrano y Elisa Lorenzo

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