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¿Cuáles son los límites a la cesión de derechos sobre obra futura? ¿durante cuántos años puede comprometerse un autor?¿puede ser ésta objeto del contrato de edición? Inconstitucionalidad del contrato de edición musical suscrito por la artista Bebe con su editora.

El pasado 30 de abril de 2019, el Juzgado de lo Mercantil nº 5 de Madrid dictó Sentencia a favor de la cantante Bebe, por la que se declaraba contrario a la Ley de Propiedad Intelectual (en adelante, “LPI”), e inconstitucional, el contrato que le unía con la mercantil editora.

La artista y su productora musical suscribieron un contrato en el año 2003, que esencialmente tomaba la forma de un encargo de obra futura consistente en que la autora debía llevar a cabo cinco (5) álbumes, que, tras el visto bueno de la editora, se formalizarían en un contrato de edición musical (definido en el artículo 71 LPI) cuyas bases ya quedaban sentadas en el contrato de encargo.

Dicho contrato, a pesar de fijar una duración de diez (10) años, se entendía prorrogado de forma prácticamente indefinida hasta el cumplimiento de la obligación de crear los álbumes. Adicionalmente al plazo, era la editora la que debía aceptar las entregas, bajo su criterio, no resultando de utilidad cualquier álbum que la artista presentara, para su posterior edición en las condiciones pactadas.

El Juzgado entendió que se infringía el límite de la cesión de derechos sobre obra futura, ya que, aunque la LPI permite una válida cesión de derechos de forma limitada (v. Artículo 43.3 LPI “Será nula la cesión de derechos de explotación respecto del conjunto de las obras que pueda crear el autor en el futuro”), esta cesión futura no puede constituir el objeto de un contrato de edición de conformidad con el artículo 59 LPI.

En este sentido, el Juzgado se plantea dos cuestiones: (i) ¿Cuáles son los límites a la cesión de derechos sobre obra futura?; y (ii) ¿la obra futura puede ser objeto del contrato de edición?

Respecto a la primera, al ser objeto del encargo la creación y entrega de tantas piezas musicales como hicieran falta hasta completar los cinco (5) álbumes, era obligación de la artista poner a disposición del editor “todas las composiciones musicales, canciones u obras inéditas originales…”, sin distinguir así entre género, el estilo, la duración o la complejidad, si eran de su exclusiva autoría o no, y fueran o no publicadas bajo el nombre de la autora.

El Juez entendió que se vulneraba el derecho a la libertad de producción y creación artística y científica recogido en el artículo 20.1 de la Constitución Española, que respalda el ya mencionado artículo 43.3 LPI.

“(…) el encargo formalizado entre las partes en el año 2003 es nulo de pleno derecho en cuanto contrario al orden público constitucional y a norma imperativa reguladora de los límites de la cesión de derechos [art. 43.3 L.P.I .], al generar una vinculación por contrato de obra excesivamente amplia tanto en el tiempo como en el objeto, al tiempo que se adicionan condiciones potestativas dependientes de la voluntad de terceros [-que las obras fueran aceptadas por la industria discográfica-] y del propio comitente [-que podía rechazar la obra aunque la aceptara la productora discográfica-]; y ello sin fijar plazo temporal alguno para el autor en su labor creadora a favor del editor”.

Calculando el periodo de vigencia del contrato, el Juez destaca que las partes llevaban vinculadas dieciséis (16) años, por lo que, era bastante previsible que el plazo se extendiera aún más hasta terminar las cinco primeras producciones.

Si bien el Juez entendió que con lo anterior ya era suficiente para desestimar la demanda de la editora, también se detuvo a analizar si la obra futura podía ser objeto del contrato de edición o, por el contrario, de incluir éste una obra futura, devendría nulo. A este respecto, el artículo 59 LPI establece que:

Artículo 59. Obras futuras, encargo de una obra y colaboraciones en publicaciones periódicas.

1. Las obras futuras no son objeto del contrato de edición regulado en esta Ley.

2. El encargo de una obra no es objeto del contrato de edición, pero la remuneración que pudiera convenirse será considerada como anticipo de los derechos que al autor le correspondiesen por la edición, si ésta se realizase.

De este modo, si la artista y la mercantil editora hubieran formalizado los contratos de edición en un momento en el que los álbumes existían y ya estaban creados, la LPI no supondría ningún obstáculo para su validez. En cambio, en este caso los contratos devendrían nulos ya que la artista se comprometió (“asumió una obligación indisoluble y unida al encargo”) a formalizar contratos de edición respecto a la totalidad de las obras objeto de encargo en el momento en el que estas fueran bien creadas bien aceptadas por la mercantil editora.

El Juez, tuvo ocasión de detenerse a analizar cuál era la voluntad del Legislador al incluir este precepto en la LPI:

“La razón de excluir la obra futura o no existente del contrato de edición, se halla en el deseo de Legislador de impedir que el autor pueda permanecer vinculado por un contrato de edición de manera indefinida o muy dilatada en el tiempo; y ello tanto respecto de las obras aún inexistente o no concluidas cuyo encargo de creación se recibe por el autor, como respecto de las obras ya creadas”.

En este sentido, mientras que el encargo de obra sería válido al pactar el autor y el editor la creación con unos caracteres concretos, no lo sería cuando el contrato de encargo fije también los caracteres que regirán en el posterior contrato de edición que se ejecutará una vez creada la concreta y existente obra.

Nos encontramos ante la primera Sentencia en España que considera nulo un contrato de edición por estos motivos, lo que, sumado a una materia controvertida, dará lugar a gran debate, al menos, a nivel doctrinal.

Quedamos a la espera del recurso que presente la mercantil editora y de la resolución que se dicte en apelación.

Autores: Alejandro Negro y Raúl Pérez

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Alejandro Negro

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One thought on “Inconstitucionalidad del contrato de edición musical suscrito por la artista Bebe con su editora”

  1. En mi opinión, además, se vulnera flagrantemente la prohibición contenida en el Código Civil (Artículo 1256: “La validez y el cumplimiento de los contratos no pueden dejarse al arbitrio de uno de los contratantes”). En el contrato analizado parece que la editora puede determinar unilateralmente si se cumple o no, aceptando (o no) si las obras entregadas constituían un álbum.

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