Uno de los principales elementos con los que cuentan los políticos en la actualidad para promocionar sus candidaturas es su presencia en Internet, tanto a través de sus correspondientes sitios web oficiales como en las redes sociales. Precisamente por eso, el registro y uso de nombres de dominio referidos a políticos se ha convertido en un campo de batalla de primer nivel, convirtiéndose en un nuevo ámbito de enfrentamiento entre candidaturas.

Tal y como indica el blog The Domains, el último ejemplo de esta lucha lo encontramos en la incipiente carrera presidencial estadounidense. La candidata republicana Carly Fiorina ha debido enfrentarse al problema que el nombre dominio CARLYFIORINA.ORG que debería haber utilizado para gestionar su campaña online ya había sido registrado por un tercero ajeno a su candidatura en el momento en que ésta fue anunciada. El problema es que ese tercero ha conectado ese nombre de dominio con un sitio web crítico contra la Sra. Fiorina y su labor al frente de Hewlett Packard, compañía de la que fue consejera delegada.

Pero los problemas no han asolado sólo a las filas republicanas. La candidata demócrata Hillary Clinton también se enfrenta a su propio caso de cybersquatting: el nombre de dominio HILLARYCLINTON.NET redirige a los usuarios de Internet al sitio web oficial de la campaña… de Carly Fiorina. De todos modos, ésta no es una situación nueva para la ex-secretaria de Estado, ya que en diciembre de 2013 el mismo nombre de dominio estaba conectado al sitio web oficial de Ted Cruz, candidato republicano al senado estadounidense para posteriormente ofrecerse públicamente en venta.

Precisamente para gestionar este tipo de procedimientos ICANN ha desarrollado su sistema rápido de suspensión de nombres de dominio (conocido como URS –Uniform Rapid Suspension System-). Esta política, parecida a la ya clásica UDRP, se basa en un esquema muy parecido, en el que el demandante debe acreditar la concurrencia de tres elementos: el carácter idéntico o confusamente similar entre una marca y el nombre de dominio objeto de la disputa; la ausencia de derechos o intereses legítimos del demandado sobre el nombre de dominio; y el registro y uso de mala fe del nombre de dominio por parte del demandado).

La gran diferencia en el caso de URS es que el remedio que el demandante puede obtener no es la transferencia del nombre de dominio, sino su bloqueo, de modo que los contenidos asociados al mismo dejan de ser accesibles durante el plazo de al menos un año.

Ello no obstante, la aplicación de la URS se basa en una interpretación más estricta que la UDRP, reservándose el sistema de suspensión para los casos más graves y evidentes (y, por tanto, que requieren de una más pronta respuesta). Un ejemplo de ello lo encontramos en la decisión emitida en el procedimiento URS referido al nombre de dominio BRANSON.GURU.

En dicho caso, se desestimó la demanda al considerarse que el mero hecho de que el citado nombre de dominio contuviera publicidad genérica no debería ser motivo suficiente para cnsiderar que se estaba infringiendo la marca correspondiente al apellido del fundador del Grupo Virgin.

*Autor: Albert Agustinoy

 

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