El pasado 18 de diciembre de 2017, el Tribunal Supremo (“TS”) mediante su Sentencia 683/2017 introdujo algunos matices importantes sobre el concepto de “consumidor” a los efectos de la aplicabilidad de la correspondiente normativa protectora.

En el contexto de un litigio en el que el demandante solicitaba que se declarase la nulidad del contrato que le autorizaba para el uso de ciertos apartamentos por periodos vacacionales, cuando su verdadera finalidad era la de inversión, el TS considera que una persona física que actúa con fines lucrativos puede igualmente entenderse que actúa en su condición de “consumidor” y beneficiarse de los derechos que le correspondan como tal.

Dicha cuestión es relevante dado que, tanto la normativa comunitaria en materia de consumo como la legislación nacional y, en especial, la Ley General para la Defensa de los Consumidores o Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre) consideran “consumidor”, en esencia, a todas aquellas personas físicas o jurídicas que actúen con un propósito ajeno a su actividad comercial o empresarial.

En este sentido, el TS se cuestiona si es posible que una actuación llevada a cabo en un ámbito ajeno a una actividad empresarial o profesional se realice con fines lucrativos. A tal efecto, el TS recuerda que la jurisprudencia comunitaria ha considerado que la intención lucrativa no debe ser un criterio de exclusión de la aplicación de la noción de consumidor (STJUE de 10 de abril de 2008, Caso Hamilton y STJUE de 25 de octubre de 2005, Caso Schulte).

No obstante, el TS añade una precisión importante: el ánimo de lucro del consumidor persona física debe referirse a la operación concreta que tenga lugar puesto que, si el consumidor actúa con afán de enriquecerse, el límite estará en aquellos supuestos en que realice estas actividades con regularidad. Por lo tanto, si el consumidor realiza varias de esas operaciones asiduamente (habitualmente) en un periodo de tiempo corto, estaría justificado entender que en realidad realiza una actividad empresarial o profesional y quedar fuera de la noción de “consumidor”.

Sin perjuicio de lo anterior, las conclusiones sentadas por el TS no son aplicables en el caso de personas jurídicas. Respecto a estos supuestos, el TS deja claro que el ánimo de lucro excluye su condición como “consumidor”.

Autores: Claudia Morgado y Jean-Yves Teindas

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