De la retribución total que se percibe en virtud de un contrato de trabajo, qué es salario y qué no es un factor fundamental. El Tribunal Supremo se acaba de pronunciar al respecto, en una reciente sentencia sobre primas de seguro, dictada el 26 de enero.De conformidad con lo establecido en el artículo 26 del ET se deben considerar como salario todas aquellas percepciones económicas de los trabajadores, ya sean en dinero o en especie, que estén ligadas a su prestación de servicios por cuenta ajena. Así, este artículo 26, en su apartado segundo, excluye expresamente de la consideración de salario a los gastos que perciban los trabajadores como consecuencia de su actividad laboral; las indemnizaciones por traslados, suspensiones o despidos, así como las prestaciones e indemnizaciones de la Seguridad Social.

En efecto, en virtud de esta configuración legal parece establecerse una suerte de “vis atractiva salarial” respecto de todas las contraprestaciones que reciban los trabajadores de sus empresas empleadoras; de forma que, salvo que el concepto en cuestión pueda ser considerado dentro de algunas de las citadas exclusiones, el mismo debe ser tratado como salario.

Pues bien, esta configuración “clásica” ha sido desarrollada (o si se prefiere, aclarada) por los pronunciamientos jurisprudenciales de los últimos años sobre el concepto salario y, especialmente, respecto de las conocidas como “mejoras voluntarias a la Seguridad Social”, las cuales han sido comúnmente incluidas dentro de la exclusión salarial de “prestaciones e indemnizaciones a la Seguridad Social”.

Esta aclaración se empezó a apuntar en el año 2013 con el Sentencia del Tribunal Supremo de 2 de octubre del “caso ORACLE”, en la que, con ocasión de la solicitud de su inclusión en el salario regulador a efectos del cálculo de la correspondiente indemnización por despido, el Alto Tribunal determinó como salariales las primas de los seguros colectivos de vida y accidentes abonadas por esta empresa a favor de sus empleados.

Ciertamente este pronunciamiento no contenía una argumentación jurídica excesivamente profusa para resolver la consideración como salariales de las citadas primas; si no que en el mismo escuetamente se argumentaba que estas primas derivaban directamente de la existencia de una relación laboral entre las partes, y por ello, en tanto contrapartida a las obligaciones asumidas por el trabajador, tenían naturaleza salarial. En cuanto a estas primas como mejoras voluntarias a la Seguridad y, por tanto, potencialmente excluidas del concepto de salario (ex. 26.2 ET), la Sentencia aclaraba que lo que podría quedar apartado del concepto de salario serían en su caso las eventuales prestaciones o indemnizaciones derivadas de este seguro colectivo pero no así las primas abonadas por la empresa a favor de sus trabajadores. Asimismo, el Supremo se apoyaba en esta ocasión en la normativa fiscal y, más concretamente, en la calificación como retribución en especie que la Ley del IRPF otorga con carácter general a tales primas de seguros. Por último, en esta Sentencia también se precisaba que la consideración de las primas como retribución en especie resultada independiente del hecho de que el seguro en cuestión se hubiera articulado individual o colectivamente.

Pues bien, esta consideración de las primas de seguros como salario fue de alguna forma respaldada con la reforma operada en diciembre de 2013 en la normativa sobre cotización a la Seguridad Social, mediante el Real Decreto Ley 16/2013, por la cual se debían comenzar a incluir en la base de cotización los importes abonados por las empresas por estos conceptos.

Es más, la postura mantenida en la citada Sentencia “ORACLE” parece haberse consolidado en el seno del Tribunal Supremo, como muestra su reciente Sentencia de 26 de enero de este año, dictada en el caso “SAT”. En concreto, tomando textualmente la misma fundamentación que el caso “ORACLE” de 2013, la Sala de lo Social ha confirmado una vez más el carácter de salarial de las primas abonadas por esta empresa respecto de los seguros de asistencia sanitaria y vida concertados a favor de sus trabajadores.

De hecho, parece que el Supremo ha ido más allá para confirmar la naturaleza salarial de estas primas a todos los efectos, ya que en este caso se trataba de la reclamación de las cantidades abonadas por un trabajador en concepto de primas, como consecuencia de la eliminación por la empresa de los seguros médico y de vida que venía sufragando a sus trabajadores; de suerte que dicha supresión había sido impugnada por los sindicatos y anulada por no haberse seguido el oportuno procedimiento de modificación sustancial de condiciones de trabajo. Es decir, en este supuesto no se trata como en el caso “ORACLE” de la inclusión de estas primas en el salario regulador a efectos indemnizatorios, sino que se refiere al tratamiento que se pueda dar a estos conceptos de cara a su eventual modificación en el vínculo de laboral.

En conclusión, a la luz de esta última Sentencia, el Tribunal Supremo parece despejar cualquier duda que pudiera pervivir respecto de las primas de los seguros que articulan mejoras voluntarias a la Seguridad Social, las cuales deberán ser consideras como salario a todos los efectos.

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