Tras unos meses de cierta pausa reformista en materia de cotizaciones a la Seguridad Social, la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2016 incorpora una novedad relevante (e inesperada) en materia de cotizaciones a la Seguridad Social por contingencias profesionales, que viene a modificar el régimen de aplicación de la “ocupación específica” del Cuadro II de uso más recurrente: la letra “a” (personal en trabajos exclusivos de oficina).

Haciendo un poco de historia, la Ley de Presupuestos de 2007 supuso la definitiva desaparición del sistema de cotización por epígrafes (vinculados de forma estrecha con las funciones específicas de cada empleado), modificándose el sistema por una adscripción empresarial a una tarifa de cotización fija vinculada con la actividad empresarial (relacionada con el código CNAE identificado por la empresa). Esta regla general admitía dos excepciones:

  • Actividades independientes de la general de la compañía que supongan la producción de bienes o servicios que no se integren en el proceso productivo.
  • Puestos de trabajo (recogidos en el Cuadro II, como lista cerrada) que conllevasen ocupaciones diferentes a las propias de la actividad de la empresa.

Estas ocupaciones del Cuadro II, según indicaba la propia norma, se crearon de forma provisional, estando prevista su progresiva eliminación tras un ajuste correcto de los tipos asignados a cada actividad, en función de la siniestralidad observada (entre otros factores).

Pero podemos decir abiertamente que el Cuadro II, y la ocupación “a”, permanecen, y están (parece) para quedarse. Y ello pese a la gran cantidad de problemas interpretativos que viene generando su aplicación, tal y como se ha puesto de manifiesto en la campaña de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social que ha revisado el sistema de cotización de un buen número de empresas, dando lugar a actas de liquidación millonarias.

La reforma, esencialmente, viene a ampliar el campo de uso de la ocupación “a”, dejando claro que procede su utilización para posiciones que conlleven la realización exclusiva de trabajos de oficina, siempre en las oficinas de la empresa titular del contrato de trabajo, pero que no participen de los riesgos propios la actividad de la empresa. Y ello (cambio significativo y relevante) aunque se trate de trabajos propios de la actividad de la empresa.

El cambio sin duda amplía las posibilidades de aplicación de esta ocupación, previsiblemente, puede tener un efecto de reducción de coste de cotizaciones para determinadas empresas.

Incrementa, además, la seguridad jurídica para las empresas, lo que era más que deseable habida cuenta de la conflictividad observada durante los últimos meses.

Autores:

Socio

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Abogado del área laboral y de derecho deportivo del despacho desde 2004E experto en asesoramiento a grandes empresas en nuevas tecnologías y en litigios y práctica judicial.

valentin.garcia@cuatrecasas.com