Jordi Sánchez, abogado de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, analiza en este texto la propuesta de regulación de los contratos de distribución y argumenta que la regulación tiende ex lege a considerar al distribuidor como la parte más débil en la relación negocial.

Por Jordi Sánchez
Por Jordi Sánchez

Un profesor de literatura española y filosofía de esos que dejan huella me explicó hace ya años que los filósofos clásicos eran muy listos y podían ver el futuro. Debo reconocer que no lo entendí entonces e incluso llegué a pensar que dicho maestro debía acudir a un psicólogo. Pero estudiando  la propuesta de Código Mercantil en trámite y la pretendida y novedosa nueva regulación de los “Contratos de Distribución” he vuelto a pensar en lo que nos dijo en clase. ¡Ahora lo comprendo todo!

Los clásicos jugaban con ventaja porque bien seguro que Séneca, Tito Livio o Honoré de Balzac debían albergar entre sus bienes más preciados una bola de cristal, y unos antes de Cristo y el francés mucho más tarde, visualizaron el que será nuestro nuevo Código Mercantil. Increíble pero cierto.

Decía Séneca en el siglo 2 a.C. que La ley debe mandar, no polemizar”. Y la propuesta de regulación de los contratos de distribución ya es polémica desde sus primeros momentos de vida. Los juristas que hemos podido aportar nuestro grano de arena al legislador (tal y como así está haciendo nuestro despacho en la elaboración de sugerencias para contribuir a la mejora técnica de su articulado) nos hemos percatado que esa nueva regulación en su actual redacción no aporta seguridad jurídica en un sector que supone el 30% de nuestro PIB.

 

SEGURIDAD JURÍDICA

Toda ley debe tener ese objetivo como premisa fundamental, esto es, la seguridad. Además ha de tender a evitar desequilibrios o “favoritismos” a cualquiera de las partes de una relación negocial. Eso no parece ocurrir ya que según las gafas que nos pongamos (la del fabricante o la del distribuidor) nos podremos percatar que dicha regulación altera el equilibrio entre las partes y parece favorecer más a una que a otra en función del sector.

De entrada, mi opinión personal es que la regulación tiende ex lege a considerar al distribuidor como la parte más débil en la relación negocial. Pero también se han alzado voces por algunos fabricantes que critican una férrea regulación que deja muy poco margen a la autonomía de las partes.

En todo caso, es sabido que las vicisitudes, complejidades o características del sector de la distribución del sector de la automoción no son las mismos que el de la distribución en el sector alimentario o farmacéutico para poner tres ejemplos relevantes.

Nadie está contento. Sí, lo decía Tito Livio “Ninguna ley puede contentar a todos”. ¡Lo clavó! Pero tampoco seamos tan pretenciosos. “Errare humanum est” (eso no sé quien lo decía) pero Honoré de Balzac en el siglo XIX afirmaba que la La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho. Es un hecho que la nueva regulación en distribución no coloca a las partes en un plano de igualdad. ¡Seguiremos intentándolo!

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