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La pandemia que sufrimos ha ocasionado la suspensión generalizada de todas las ligas de fútbol (tanto las profesionales como las amateur y de formación). Esta suspensión, y la eventual “reanudación” o “cancelación” está generando que todas las partes implicadas tanto en el fútbol profesional como en el amateur estén analizando tanto desde el punto de vista legal como en el de la propia equidad deportiva las distintas alternativas existentes.

Así en el fútbol profesional la Comisión de Seguimiento de la RFEF y la LNFP, prevista en el vigente Convenio de Coordinación RFEF-LNFP, trabajan en una serie de medidas que afecten a la organización del calendario y a las clasificaciones de las competiciones profesionales, correspondientes a la vigente temporada 2019/2020. En este momento, el deseo de las distintas partes implicadas (y de los organismos supranaciones gestores del fútbol) es terminar en el momento en que se pueda las competiciones profesionales (por supuesto, siempre que la situación de la epidemia lo permita).

Sin embargo, en el fútbol no profesional, la RFEF ha anunciado públicamente una ronda de consultas con los presidentes de las diferentes Federaciones Territoriales, con el objetivo de dar por finalizada la temporada 2019/2020 para las competiciones no profesionales (Segunda División B, Tercera División, las competiciones de ámbito estatal de fútbol femenino, fútbol sala y categorías juveniles de ámbito nacional), a través de un modelo uniforme en todas las Comunidades Autónomas.

En este sentido, la propuesta de la RFEF planea dar por finalizada la competición regular y adoptar un mecanismo exprés de ascensos mediante un sistema de play off a partido único. Con ello pretende garantizar, al menos, el mismo número de ascensos que estaban previstos al inicio de la competición (sin embargo, no existirían descensos).

Así pues, el organismo federativo anuncia que esta situación obligaría a crear los mecanismos oportunos para incrementar el número de equipos por grupo o creación de nuevos grupos y a su vez, manifiesta que la vigencia de este sistema sería de tres o cuatro temporadas como máximo.

En definitiva, la RFEF que previamente había manifestado que no era partidaria de finalizar la temporada sin haber disputado todos los encuentros programados, empieza a contemplar, dada la situación actual de la pandemia, y en aras a proteger al máximo la salud de sus futbolistas no profesionales, otras alternativas que implican la cancelación de la competición. En este caso, lo relevante es que, sin duda tras analizar las consecuencias jurídicas de la terminación anticipada, ha entendido que la alternativa que mejor protegía los intereses de las partes (incluido el de la propia Federación nacional y en su caso de las regionales), y en aras a defender la seguridad jurídica de los participantes, era premiar (vía ascensos) y no castigar (vía descensos).

Ahora solo queda esperar si finalmente la RFEF adopta la medida y si puede resultar un precedente para las competiciones profesionales de Primera y Segunda División.

Autora: Lidia Margareto

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