María Asunción Bauzá, socia de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira,  analiza los asuntos que afectan al ahorro a largo plazo en el ámbito del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) 

Por Mª Asunción Bauzá

Aunque suele ser frecuente recurrir a los dichos populares para transmitir una idea o acción determinada, lo cierto es que cuando el presidente de la Comisión que lleva su nombre, Manuel Lagares, dijo en el acto de presentación del informe para la reforma del sistema tributario español “No hemos dejado títere con cabeza”, a muchos nos causó sorpresa por saber a qué títeres se refería y cierta inquietud por el estado en que aquéllos puedan quedar tras desposeerlos de la parte fundamental de su anatomía.

Está claro que el profesor Lagares se quiso referir, con esa popular y cervantina frase, a que su propuesta de reforma del sistema tributario no deja de tocar ni un solo Impuesto ni, considerando su extensión (423 páginas que, más el índice, el voto particular de uno de sus miembros y los acuerdos del Consejo de Ministros que adjunta, totalizan 460), tampoco uno sólo de los aspectos importantes o controvertidos de los mismos.

Por tanto, dado que son muchos los asuntos analizados, cuestionados y objeto de propuestas en dicho informe, del que cabe resaltar su análisis riguroso, sistemático y documentados antecedentes, aquí interesa comentar únicamente aquéllas que afectan al ahorro a largo plazo en el ámbito del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), con la esperanza de que ese “títere” transversal, que sería la previsión social por afectar a varios impuestos, esté dotado de un planteamiento coherente e incentivador que le permita desarrollarse adecuadamente ¡y con cabeza! en nuestro país.

1269975_69331015
“(…)la reforma deberá favorecer el ahorro y la neutralidad en su materialización en activos reales o financieros.”

Uno de los primeros aspectos a destacar del informe es su comentario sobre la falta de neutralidad en el tratamiento de los distintos instrumentos de ahorro y la voluntad de sus redactores en que la reforma deberá favorecer el ahorro y la neutralidad en su materialización en activos reales o financieros.

Interesa tener en cuenta que el citado informe se refiere al ahorro a largo plazo para incidir en la necesidad de mantener el actual tratamiento fiscal de los fondos de pensiones. Interesante propuesta ésta que, si bien se contextualiza en la reciente reforma del sistema de la Seguridad Social a consecuencia del fuerte ritmo de envejecimiento de la población española y, según parece, en la añoranza de sistemas de pensiones privados alternativos de carácter obligatorio, no obstante va acompañada de una proposición consistente en ampliar la competencia entre los activos destinados a tal fin; para lo cual propone extender el tratamiento aplicado a los planes y fondos de pensiones a las cuentas de ahorro que, imaginamos, puedan empezar crear y comercializar las entidades financieras. Ahora bien, dice el Informe, esas cuentas de ahorro deberán cumplir con los requisitos de indisponibilidad y de asignación propios de aquéllas instituciones, lo cual es un acierto en orden a no desnaturalizar la configuración de lo que se conoce como sistemas de previsión social.

Pero no acaban ahí las propuestas relativas a este tipo de ahorro previsional en el ámbito del IRPF. La Comisión Lagares recomienda, por un lado, en aras a la mayor transparencia del mercado previsional y a una conducta más eficiente de los ahorradores, obligar a los titulares de este tipo de ahorro a percibir las prestaciones a partir de la edad legal de jubilación, en forma de capital o de renta pero sin posibilidad de demora alguna, y reducir el número de los instrumentos por los que actualmente se articula ese tipo de ahorro a largo plazo, eliminando muchos de ellos pero facilitando la integración de sus fondos actuales a los otros subsistentes. Seguramente tenga razón la Comisión pues, ya son numerosos y complejos los mecanismos (¡y sus denominaciones!) destinados al ahorro a largo plazo cuyas aportaciones o contribuciones tienen derecho a reducción en la base imponible del IRPF.

Por otro lado, también propone unificar los límites de la deducibilidad fiscal de las aportaciones (pero no afectando a los límites financieros), acomodando gradualmente su cuantía a las que actualmente se admiten en los países de nuestro entorno. Dicho en otros términos, la propuesta consiste en liberalizar el límite financiero máximo anual de aportaciones a planes de pensiones y demás instrumentos que compartan su planteamiento de indisponibilidad y destino (incluidas las nuevas cuentas de ahorro que se proponen), a cambio de reducir el límite fiscal anual máximo actual (10.000 euros y 12.500 euros para más de 50 años de edad) a los estándares que son habituales en los países de nuestro entorno. Es decir, dejar que los españoles metamos nuestro dinero en instrumentos ilíquidos y finalistas sin límite financiero (como así ocurre con las EPSV en el País Vasco), pero con una reducción en la base imponible del IRPF más reducida que la actual, siendo previsible que se pueda situar entre los 5.000 y 8.000 euros anuales como máximo.

En definitiva, parece que el conjunto de propuestas contenidas en el Informe de la Comisión Lagares, no estarían desnaturalizando los aspectos básicos del ahorro de previsión social, cuya vocación de complementación de las pensiones públicas debería potenciarse mucho más por el Gobierno cuando apruebe su propuesta de reforma del sistema tributario español.

Autores:

148 artículos

Blog de Cuatrecasas, uno de los referentes en la abogacía de negocios en España y Portugal. Representamos a algunas de las principales empresas cotizadas de ambos países y asesoramos a nuestros clientes en operaciones estratégicas, así como a inversores extranjeros interesados en el mercado ibérico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *