Como es bien conocido, nuestros tribunales han tenido que resolver numerosos conflictos a raíz de solicitudes de reducción de jornada por cuidado de hijo. Tradicionalmente, dichos conflictos se han centrado en la denominada “concreción horaria” (art. 37.6 del Estatuto de los Trabajadores), es decir, en la fijación exacta de cuándo debe trabajar el empleado en cuestión (por ejemplo, todos los días, sólo por las mañanas o tres días a la semana a jornada completa).