En el mundo actual, en el que la información se divulga a una velocidad desconocida hasta el momento, no existe empresa cuyos resultados e imagen no se vean afectados de descubrirse que sus productos son fabricados en condiciones que vulneran los derechos laborales de trabajadores. Pues bien, la tecnología Blockchain podría permitir a las compañías dar un paso adicional en el seguimiento de estas prácticas perjudiciales dotando al sistema de herramientas para acreditar que la empresa hizo todo lo posible por evitar incidencias, que le resultaban, además, completamente desconocidas.

En efecto, son precisamente las dificultades de control in situ de las condiciones laborales en las que se fabrican los productos por los subcontratistas las que pueden llegar a causar a las compañías multinacionales grandes problemas. De hecho, en muchas ocasiones no existe una trazabilidad real de la identidad del sujeto responsable de la actividad en las fábricas.

Así, resulta sorprendentemente complicado hallar la respuesta a las preguntas de quién fabrica los productos y cómo se fabrican. Por mucho que se intente limitar la subcontratación a través de cláusulas contractuales, muchas veces el problema radica en la dificultad de controlar quién fabrica los productos y en asegurar que no se subcontrate sin autorización del titular de la marca. Y aunque se consiga trazar en todo momento la cadena de producción, falta el problema de cómo se fabrican los productos.

La ola tecnológica en la que estamos inmersos nos puede permitir afrontar estos retos y lograr mejoras relevantes sobre la situación actual, que hasta ahora únicamente nos permitía establecer sistemas formales ad hoc de control del árbol de subcontratación y de las condiciones de trabajo a lo largo de la cadena de producción, carentes de las necesarias garantías.

Entre las tecnologías que prometen revolucionar las cadenas de producción se encuentra la tecnología blockchain, entendida como una base de datos distribuida, es decir, compartida por una red de empresas o personas y no centralizada o controlada por ninguna de ellas. Cada parte integrada en la red valida cada anotación realizada y mantiene siempre una copia de todas las anotaciones, que a su vez quedan encriptadas y encadenadas cronológicamente.

Las aplicaciones de esta tecnología empiezan a utilizarse en cada vez más campos, más allá del financiera, como en la cadena de producción y en el sector logístico, al tener especial utilidad y trascendencia para la trazabilidad de la cadena de producción, especialmente cuando esta se encuentra descentralizada.

Así, la tecnología Blockchain podría transformar la cadena de producción en tres sentidos:

 1. Asegurando la trazabilidad de la cadena de producción, de tal forma que, identificaría al sujeto jurídico responsable en caso de infracción, mientras que hasta ahora solo se podía trazar o geolocalizar el objeto fabricado (por ejemplo, mediante Radio Frequency IDentification [RFID]).

 2. Reduciendo el impacto negativo en la imagen de marca de la empresa principal, puesto que certificaría que la empresa hizo todo lo posible para evitar catástrofes derivadas de no saber quién fabrica ni cómo se fabrican sus productos.

3. Recortando los intermediarios necesarios en la cadena de producción y ahorrando en costes de intermediación y transporte.

Blockchain supone una herramienta de enorme utilidad para resolver muchos de los problemas que se originan a lo largo de la cadena de producción. Entre otros, al identificar de forma precisa quién fabrica, podrá facilitar la tarea de auditoría de control de las condiciones laborales que mantienen los subcontratistas con sus trabajadores. Además, blockchain permite también identificar algunos rasgos sobre cómo se fabrican los productos, como si estos cumplen con los correspondientes controles de calidad o si están etiquetados correctamente.

Guillermo Tena

Pedro Méndez de Vigo