Ayer tuvo lugar en la sede de la OCDE una de las ceremonias más esperadas en el ámbito de la fiscalidad internacional: la firma del Convenio Multilateral contra la erosión de bases imponibles y el traslado de beneficios.

Inicialmente sesenta y ocho jurisdicciones (aquí la lista) han firmado el Convenio, cuyas cláusulas cruzadas entrarán en vigor una vez concluyan los trámites parlamentarios nacionales necesarios para la firma de tratados.

[VERSIÓN EN CASTELLANO]

España ha mostrado siempre su apoyo a este proyecto de la OCDE y, por supuesto, se encuentra entre los países signatarios. De esta forma, se inicia la reforma de la mayor parte de nuestros convenios de doble imposición, en los que se incluirán cláusulas anti-abuso reforzadas y otras medidas dirigidas a cerrar oportunidades de planificación fiscal abusiva.

El Convenio Multilateral es un texto muy complejo y entender su alcance real exigirá no sólo revisar en detalle los términos en que España ha fijado su posición sino también los que impondrán cado uno de los países con los que mantenemos convenios de doble imposición. Pero ya es posible señalar algunas cuestiones de enorme interés para nuestras empresas con presencia internacional, como por ejemplo:

  • Estados Unidos no se ha adherido al Convenio. Sin duda una mala noticia, especialmente a la vista del bloqueo que están sufriendo en las cortes estadounidenses las modificaciones al convenio de doble imposición hispano-estadounidense firmadas en 2014. Esto implica que seguirán en vigor los altísimos tipos de gravamen y la ausencia de mecanismos correctores de la doble imposición fijados en el antiguo convenio de 1990.
  • Además de Estados Unidos, es relevante que otros países con los que mantenemos importantes flujos comerciales hayan decidido no firmar el Convenio (por ejemplo, Brasil, Marruecos, Ecuador) o hayan excluido de momento de la lista de convenios afectados los que mantienen con España (como han hecho, por ejemplo, Holanda y Suiza). De esta forma, permanecen inalteradas la exención de beneficios prevista en el convenio hispano-brasileño y la tributación exclusiva en residencia de las plusvalías de acciones inmobiliarias que ordena nuestro convenio con Holanda.
  • España opta por el test de motivos (principal purpose test) como norma para luchar contra las prácticas fiscales abusivas. Esta opción confirma la voluntad de nuestra administración tributaria de evitar el abuso de convenio, negando la aplicación de beneficios fiscales a decisiones empresariales cuya única motivación sea tributaria.
  • Finalmente, España se inclina por extender a sus convenios de doble imposición un procedimiento arbitral que obligue a las administraciones fiscales a corregir situaciones de doble imposición. Esta es, probablemente, la única exigencia que las empresas habían planteado a la OCDE dentro del marco BEPS. Sin embargo, España ha optado por imponer varias condiciones, tales como la no imposición de sanciones tributarias o la necesidad de abandonar los recursos internos para acudir a esta vía.

La ceremonia de ayer marca el principio de la mayor reforma de la fiscalidad internacional que se ha hecho jamás. Tras las respectivas ratificaciones parlamentarias nacionales gran parte de nuestra red de convenios de doble imposición habrá cambiado. Por eso, los documentos publicados por la OCDE aquí deben ser durante meses la lectura de cabecera de cualquier empresa multinacional.

 


 

[VERSIÓN EN INGLÉS]

 

BEPS – Multilateral Convention, Signed at Last!

One of the most eagerly awaited ceremonies in the area of international taxation took place yesterday at the OECD’s headquarters, namely the signature of the Multilateral Convention to prevent base erosion and profit shifting.

Initially sixty-eight countries (list here) have signed the Convention, the clauses of which will enter into force when the necessary domestic parliamentary processes for the signature of treaties have been completed.

Spain has always shown its support for this OECD project and it is, of course, one of the signatory countries. This marks the beginning of the reform of most of our Double Tax Treaties, which will include strengthened anti-abuse clauses and other measures aimed at closing loopholes for abusive tax planning.

The Multilateral Convention is a highly complex text and in order to grasp its true impact, it will be necessary to make a detailed review not only of the terms in which Spain has established its position, but also the terms that will be imposed by each of the countries with which we have signed tax treaties. Nevertheless, we may already point out certain issues of enormous interest to Spanish companies with an international presence, such as:

  • The United States has not joined the Convention. This is without a doubt bad news, particularly in view of the obstruction by the US Senate of amendments to the Spain-US Treaty for avoidance of double taxation that were signed in 2014. This will mean that the very high tax rates and the absence of corrective mechanisms for double taxation as provided under the old 1990 Treaty will continue in force.
  • In addition to the United States, it is significant that other countries with which Spain maintains substantial trade flows have decided not to join the Convention (e.g. Brazil, Morocco, Ecuador) or have for the time being excluded their treaties with Spain from the list of treaties affected by the Convention (as have the Netherlands and Switzerland, for example). The exemption of profits provided for in the Spain-Brazil treaty and the exclusive taxation at domicile of capital gains on real estate shares provided for in the Spain-Netherlands treaty will therefore remain unchanged.
  • Spain has opted for the principle purpose test as the standard for combatting abusive tax practices. That choice confirms the intention on the part of the Spanish tax authorities to prevent abuse of the treaty by denying application of tax breaks to business decisions made strictly for tax reasons.
  • Finally, Spain has chosen to extend an arbitration procedure to cover its Treaties for avoidance of double taxation that obliges tax authorities to correct situations of double taxation. This is, probably, the only demand that businesses had raised with the OECD within the framework of BEPS. Nevertheless, Spain has opted to impose certain conditions, such as a ban on tax penalties or the need to abandon domestic appeals in order to pursue this route.

Yesterday’s ceremony marks the commencement of the most substantial reform of international taxation ever undertaken. Following the respective domestic parliamentary ratifications, an extensive portion of Spain’s network of tax treaties will have changed. For that reason, the documents published by the OECD here will be required reading in the coming months for any multinational enterprise.

 

Autores: Área Financiera y Tributaria